Cómo organizar la partitura

Sin duda, la importancia en la metodología a la hora de estudiar es vital para conseguir los objetivos propuestos. Este problema, muchas veces no tratado mientras estudiamos en los conservatorios, se puede convertir en un verdadero hándicap en la carrera profesional de un músico. Por tanto, debemos ser conscientes de que una optimización en el método puede tener en nosotros una mejora musical incuestionable.

Personalmente, este proceso de aprender a aprender todavía lo llevo a cabo, intentando siempre aprender de los errores cometidos en el pasado, y elaborando un método personal que me sea eficaz.

Cómo estudiar una obra

Antes de abordar el tema de este artículo, voy a describir, de forma general, los pasos que tengo en cuenta cuando comienzo el estudio de una obra o me marco un objetivo concreto:

  • Conocimiento de la obra: escucha de grabaciones de distintos intérpretes, análisis estético sencillo, conocimiento del lenguaje musical, lectura de análisis musicales, etc.
  • Análisis musical: análisis formal, armónico y estético para extraer una serie de conclusiones que me permitan marcar la pauta de estudio más profundo. Estas conclusiones pueden ir desde el tratamiento técnico específico de la pieza, pasajes musicales concretos, etc.
  • Organización de la partitura.
  • Estudio en profundidad: después de marcar los objetivos, y de estructurar y dividir lo más eficazmente el estudio de la misma, comienza el estudio de la obra, que terminará con la memorización y recital de la misma. Para ello utilizo el metrónomo, afinador, algún play along, una grabadora de sonido, etc.
  • Dormir la obra: este proceso, para mí, es muy interesante, ya que tras estudiar una obra por primera vez, dejarla y volver a trabajarla cuando ha pasado un tiempo, permite de una forma más madura y objetiva, el estudio e interpretación de la misma. Este proceso puede ir antes del proceso de memorización y recital de la misma.

Organización de la partitura

La organización de la partitura tiene dos objetivos principales: dividir el estudio de la misma y ayudarnos en la interpretación. Todas estas marcas y apuntes suelen ser variables, por eso los apunto a lápiz, y muchas veces, a medida de que el estudio avanza, pueden ir modificándose. Lógicamente, cuanto más avanzado está el estudio y utilicemos nuestra memoria, estas marcas van siendo menos importantes para nosotros, pero aun así, es importante que quede reflejado como si fuera un diario de estudio.

  • Dividir el estudio. En esta parte de la organización, y después de sacar las conclusiones propias del análisis musical, dividimos la obra en secciones lógicas para su posterior estudio. Por ejemplo, yo, selecciono pasajes de especial dificultad, para trabajarlos detalladamente.
  • Ayudas a la interpretación. En esta parte de la organización señalo los siguientes aspectos:
    • Añadir las partes del acompañante. Esto es casi lo más importante que señalo. La mayoría de errores vienen en silencios u otras partes en las que es imprescindible saber que melodía hace el instrumento que nos acompaña. Esto, aparte de hacernos saber qué está tocando el acompañante (cosa fundamental) nos da la seguridad de controlar en todo momento la partitura en general, y no depender de nuestra intuición.
    • Pongo las digitaciones especiales: llaves laterales, posiciones especiales o las posiciones de microinterválica, multifónicos, etc.
    • Duatés de afinación: marco las pequeñas ayudas con llaves para mejorar la afinación de las notas. Esto viene después de un proceso de análisis de la obra.
    • Articulaciones: pueden ser variaciones de la que ya haya en la partitura, u otras de refuerzo, como por ejemplo: acentos, legados, stacattos, etc.
    • Subdivisiones o cambios de compás. En partituras con compases de amalgama o muchos cambios, me ayuda mucho señalarme la división del mismo con símbolos gráficos. Para los cuaternarios añado un rectángulo horizontal, para los binarios un rectángulo en vertical y para los ternarios un triángulo.
    • Ayuda en las dinámicas. Me ayudo con el color rojo para lo fuerte o ascendente y con el color azul para lo contrario.
    • Señalo con un circulo aspectos a tener en cuenta o a prestar especial atención.
    • Dividir grupos de muchas notas u otros aspectos que clarifiquen la interpretación. Por ejemplo, en un grupo de muchas notas seguidas, separo con barras verticales dándole un sentido musical claro que conecte bien con mi interpretación.
    • Señalar el fraseo: una parte importante a señalar es el fraseo para que así el discurso musical tenga mucho más sentido.

No debemos de tener pereza o pudor a anotarnos lo que consideremos oportuno. Este proceso de trabajo de la partitura nos ayudará muchísimo en nuestra interpretación, y éste nos permitirá que el proceso de memorización y perfomance musical tenga un mayor éxito.

También podéis escuchar el episodio 21 del podcast donde hablo sobre este tema.

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