¿Por qué debemos trabajar la memoria musical?

¿Por qué debemos trabajar la memoria musical? Muchas veces, como músicos o como profesores, no somos conscientes de lo importante de trabajar e incorporar la memoria musical en nuestra rutina o disciplina de estudio. Esta capacidad es importante normalizarla desde las primeras etapas del aprendizaje, desde que comenzamos a dar o recibir clase. En ella no sólo se trabaja la memoria como tal, si no que va ligada a la adquisición de otras capacidades creativas e interpretativas. Sin duda, necesitamos una buena memoria musical para permitirnos focalizarnos en la interpretación.

¿Qué es la memoria?

Conceptualmente, la memoria es la capacidad de retener y recordar hechos pasados. Pasamos de obtener  y retener una impresión para luego poder recordarla y reconocerla. Tanto es así que la memoria va íntimamente ligada a la percepción.

La percepción va más allá de las sensaciones. Habitualmente se define como el proceso mediante el cual dotamos de significado a las sensaciones; la memoria procesa y almacena la información significativa. Como procesos básicos de la percepción están: en la detección, la discriminación, el reconocimiento y la identificación, procesos en los que interviene inevitablemente la memoria, en un ciclo continuo que se retroalimenta.

La información procedente de los sentidos, tras pasar brevemente por el almacén sensorial y antes de almacenarse en la Memoria a largo plazo (MLP) es transferida a la Memoria a corto plazo (MCP). La memoria a corto plazo se le considera responsable de los procesos de codificación de la información. Así pues, junto a las funciones de mero almacenamiento se le atribuyen funciones ejecutivas y de control de la información, siendo por tanto, un sinónimo de memoria operativa.

Tipos de memoria musical.

Los músicos, según Andreas y R. Barbacci, trabajamos tres tipos de memoria principalmente: la memoria muscular, memoria auditiva y memoria mental. El orden de tipo de memorización entre la memoria muscular y auditiva dependerá de cada persona.

  • La memoria muscular: se integran secuencias de notas, digitaciones o movimientos repetitivos para así fijar sensaciones motrices y táctiles en nuestro cerebro.
  • La memoria auditiva: es la relativa al desarrollo del oído interno. Además del oído físico externo, existe el oído interno psíquico, que se funda en la imaginación y en la memoria y que a menudo, también funciona en caso de no hacerlo el oído externo. Este tipo de memoria requiere de atención para ser activado. Dos conceptos paralelos que trataremos en otro artículo son el oído absoluto y el oído relativo.
  • La memoria mental: es la toma de conciencia y memoria de la música escrita. Esta forma de memoria es la conciencia de la música como un concepto mental, como una idea. Involucra el entendimiento de todos los aspectos de la música: rítmicos, melódicos, armónicos, estructurales, el factor emotivo, visuales, nominales, etc.

Técnicas para trabajar la memorización musical.

Cualquier metodología que trabaje en la memorización musical se basa en estos tres principios: repetición, asociación y análisis. Todo esto bajo un alto grado de concentración. Por lo tanto, podemos fijar en los siguientes pasos este trabajo:

  • Trabajo visual: contacto visual, percepción, lectura de notas, lectura a primera vista, etc.
  • Trabajo auditivo: Forma externa (solfeo de las lineas melódicas, escuchar varias interpretaciones para luego reconocerlos) y forma interna (estética).
  • Trabajo kinestésico: todo lo relacionado a aspectos mecánicos: digitación movimientos corporales, etc. La técnica del Tap (digitar y solfear al mismo tiempo) es muy efectiva.
  • Trabajo analítico: para tener un entendimiento global, el análisis de los elementos y estructuras musicales es fundamental.

Educativamente, el trabajo de la memoria musical y de cualquiera de los procesos de audición (oír, escuchar y entender), permitirá lograr el llamado aprendizaje significativo, que según el teórico norteamericano David Ausubel, es un tipo de aprendizaje en el que un estudiante relaciona la información nueva con la que ya posee; reajustando y reconstruyendo ambas informaciones en este proceso.

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