Cómo trabajar la afinación en el saxofón

Una de las capacidades más importantes que tenemos que aprender en nuestra vida musical como instrumentistas es trabajar la afinación.

Independientemente de si tenemos buena técnica y somos capaces de echar más notas cada vez, el trabajo del sonido y la afinación es vital para conseguir nuestros objetivos musicales, y a su vez es uno de los más difíciles de conseguir.

Tocar afinado no es saber si tenemos que meter más o menos la boquilla dentro del tudel. Meter la boquilla en el tudel, iguala con una referencia una nota, pero a partir de ahí, somos nosotros con el trabajo con nuestro oído musical y con nuestro instrumento.

La afinación es un proceso continuo de escucha con nosotros mismos y con nuestro alrededor. Es nuestra capacidad de adaptarnos superando dificultades técnicas o dificultades externas.

Da igual que tengamos oído absoluto u oído relativo. Lo más normal es que tengamos que trabajar el oído relativo, y aprender a identificar intervalos, notas o acordes.

Cómo podemos entrenar la afinación con nuestro instrumento

Antes de empezar, debemos aclarar una serie de conceptos sencillos.

Cuando estamos bajos de afinación, es porque estamos sonando más grave de lo que deberíamos y por tanto, debemos subir, hacer esa nota más aguda. Al contrario ocurre cuando estamos altos de afinación.

1. Conoce tu instrumento ayudándote del afinador

Debemos conocer nuestros problemas de afinación y los del instrumento. Para ello es aconsejable hacer un estudio delante del afinador, para obtener conclusiones y así obrar en consecuencia.

Sabemos, en líneas generales, que el saxofón tiene las siguientes características, aunque esto cambia considerablemente entre los tipos de saxofón y depende de las marcas:

  • El registro medio-bajo está bajo de afinación.
  • El sib grave está altísimo.
  • El Do# medio esta bajo, aunque menos en los Selmer sIII
  • El Sol, Si y el Do medio tenemos que subirlos.
  • El registro agudo está muy alto, especialmente el Re medio, el Sol# agudo, el Do# agudo, etc.

La forma de utilizar el afinador como ayuda es primero realizar la nota sin mirarlo y escuchándonos, para después abrir los ojos y observar el posible problema.

Con esto, tomaremos conciencia y actuaremos en consecuencia para mejorar.

2. Escucha los gua-guas y escucharás la afinación o desafinación

En el objetivo de escuchar la afinación, quizá es más fácil empezar por escuchar la desafinación.

Cuando dos notas están desafinadas, se escuchan los gua-guas o batimientos producidos por el choque de ondas. Cuando más batimientos hay más desafinado se está.

Cuando se acercan las ondas a la afinación el gua-gua se convierte en más grande, hasta quedar en “una línea recta” cuando se está completamente afinado.

Un buen ejercicio es identificar estos batimientos en primer lugar, sobre intervalos justos, partiendo del unísono, quinta, octava y cuarta justa. Aquí tienes un ejercicio de afinación sobre una nota tenida.

Posteriormente, y conociendo el sistema de afinación del saxofón, trabajaremos con intervalos mayores y menores, que tienen especiales características, por ejemplo en arpegios.

3. Trabajo en distintas dinámicas

Cuando tocamos en distintas dinámicas nuestra afinación cambia. Cambia por que modificamos nuestra presión y cantidad de aire. 

Por ejemplo, al soplar forte bajamos la presión sobre la caña y el sonido baja. Al contrario, al tocar en piano, incluso solemos apretar el mentón (mal hecho) y la afinación sube.

Por eso, la necesidad de practicar la afinación en distintas condiciones, primando la calidad de sonido. Es un trabajo de muchos años.

4. Factores externos

La temperatura influye enormemente en la afinación del instrumento. El saxofón se calienta mucho más por el aire de la respiración, aumentando incluso en 10 grados la temperatura ambiente. Esto es por la densidad del aire.

El aire caliente de la columna de viento no varía la longitud de onda, ni tampoco el tamaño, lo que varía es el medio en el que vibra, el cual adquiere un mínimo grado de densidad. 

Cuanto menor es la densidad de la columna de aire, más rápido vibran sus partículas y más alto es el sonido que escuchamos.

Al enfriarse, el aire se contrae, adquiriendo una mayor densidad y las partículas vibran más lentamente. 

Es por esto por lo que un instrumento de viento frío está bajo y al calentarse sube su afinación.

Afirmamos que la temperatura del instrumento de viento es la de su columna de aire,de ahí la importancia del calentamiento.

5. Cómo corregir la desafinación

Este objetivo es el fruto del trabajo de muchos años. Voy a simplificarlo en los siguientes puntos, de mayor a menor importancia, según mi criterio:

  1. Buscar siempre un buen sonido y una buena columna de aire.
  2. Entrenar la buena utilización de nuestro aparato respiratorio.
  3. Educar nuestro oído musical
  4. Trabajar con distintos saxofones y/o instrumentos.
  5. Cantar mucho (solo, coro, educación auditiva).
  6. Adaptar nuestra embocadura, columna de aire, posición de laringe, tener flexibilidad, etc.
  7. Corregir la desafinación con duatés de afinación (último recurso).

En conclusión, podemos afirmar que el instrumento no está desafinado, si no que somos nosotros los que debemos de afinarlo. Este laborioso trabajo nos acompañará durante toda nuestra carrera musical, y viene a reafirmar mi teoría que lo que más tenemos que trabajar los saxofonistas, o cualquier músico, son dos conceptos: sonido y afinación.