La embocadura en el saxofón

El concepto de embocadura es un aspecto muy importante de la técnica del saxofón clásico. Es el punto de unión entre el instrumento y nuestro cuerpo y su forma, junto con otras cuestiones, influye en la calidad del sonido.

Desde el punto de vista de un músico saxofonista clásico, no de jazz, definimos embocadura como la forma de colocar la boca en la boquilla para producir sonido.

Esta posición no es única para todas las personas debido a que la boca, labios, posición de los dientes o la cavidad oral es diferente de unos a otros. A pesar de esto existen unas pautas básicas:

  • Apoyar los dientes de arriba sobre el compensador, aproximadamente a un centímetro del borde de la boquilla, con la suficiente firmeza como para que no se resbale ni se mueva.
  • Proteger de forma natural los dientes de abajo metiendo un poco el labio inferior. Se puede comprobar en un espejo cómo al cerrar la boca el borde del labio inferior se ve, o intuye, por debajo de la boquilla.
  • Poner la boca en posición de silbar o como si pronunciásemos la vocal mezcla entre la “u” y la “i”.

Como he comentado, la distancia de colocación de los dientes puede variar según la morfología de cada persona y será el sonido del saxofón lo que nos indique la posición más adecuada.

Si tienes la sensación de producir poco sonido, puede ser por coger poca boquilla y si por el contrario, el sonido es muy timbrado o antinatural es síntoma de que ha cogido demasiada.

La embocadura va sufriendo pequeñas variaciones a lo largo de los años de vida del saxofonista. Debemos tener una embocadura estable y flexible que no nos impida cumplir con nuestros objetivos musicales: buen sonido homogéneo, buena afinación, flexibilidad para tocar distintos instrumentos de la familia y sobre todo, tenemos que tocar con la mayor naturalidad posible tocar sin ninguna tensión.