Encontrar la motivación en el estudio musical

Como profesor de música, uno de mis mayores y fundamentales metas es motivar al alumnado, para que su época de estudiante sea satisfactoria, para que ame este arte y que vayamos cumpliendo los objetivos que nos proponemos.

El equilibrio entre trabajo, cumplimiento de objetivos y disfrute de la actividad es muy difícil de conseguir. Hay muchos alumnos que cumplen estas premisas, pero otros muchos no cumplen muchas veces ninguna de ellas. A veces, tenemos que sustituir palabras sinónimas, como estudiar por practicar, para no provocar desmotivación. Esto si que es frustrante para el profesor.

A lo largo de los años voy aprendiendo a motivar a los alumnos, pero es una tarea muy complicada y en la que quiero mejorar. De ahí el escribir este artículo, para poner sobre papel lo que pienso ahora mismo, aclarar mis ideas, leer vuestras opiniones y mejorar en todo lo posible.

El aprendizaje musical es muy sacrificado, ya que emplea de mucho tiempo, dinero y esfuerzo.

Tengo claro que lo que mejor funciona no es simplemente que el profesor motive a los alumnos, si no que los alumnos se automotiven, y que ésta se produzca por varios caminos.

Cuando he obtenido mejores resultados y logrado esta meta en los alumnos es cuando el proceso de enseñanza se ha apoyado en sobre patas: profesor, alumnos y padres.

El papel de los padres

Es muy complicado que el proceso de enseñanza-aprendizaje vaya satisfactoriamente si no existe una involucración de los padres en el mismo. Sin duda, cuanto mayor sea ésta, mejores resultados académicos y personales se obtienen.

Como profesor, es absolutamente necesario el apoyo moral de los padres al alumno y a lo que están haciendo, y por ende al profesor. Además, creo muy necesario que los padres hagan un seguimiento de la actividad musical de los hijos, y así reforzar positivamente su buen trabajo y mostrar su apoyo en momentos más complicados.

Los profes pasamos, quizá, una hora a la semana con los alumnos. Esto es muy poco tiempo. Solo podemos apoyar con muy pocos hechos y muy pocas palabras, aunque intentemos que sean llenas de valor. La familia debe motivar y acompañar en este proceso al joven.

Otro aspecto y cada vez veo más frecuente, es saturar a los hijos con actividades extraescolares. Se deben replantear esto y por eso deben conocer el esfuerzo que conlleva el aprendizaje musical. Todos los profesores tenemos alumnos que tienen más horas de trabajo que nosotros, porque los padres los apuntan a varias actividades. Desgraciadamente, también me encontrado el caso de que los padres tomen al conservatorio o escuela de música como una “guardería”, ¡qué pena! Esto muchas veces es contraproducente hasta con su salud.

El papel de los alumnos

Los alumnos deben encontrar disfrute, placer y deben automotivarse en relación con el estudio musical. Deben encontrar apoyo y reconocimiento en sus profesores, padres, compañeros, etc.

Pero todo esto debe partir de una principio fundamental: el trabajo.

Vivimos en la sociedad de la inmediatez y el poco esfuerzo. Pero esto no va acorde con el aprendizaje musical. Éste va ligado al esfuerzo, trabajo, constancia y perseverancia. Sin ninguno de estos aspectos se consigue nada en música. Tampoco se consigue si le echamos la culpa al profesor, pero no miramos hacia adentro y hacemos autocrítica.

La música, al igual que el deporte, requiere de práctica constante y predisposición a hacer las cosas bien y superarse.

No quiero decir que hay que estudiar muchas horas, no estoy diciendo del cuánto, si no del cómo estudiar, o más bien de un equilibrio del cómo y del cuánto. Con esto, todas nuestras metas se conseguirán.

El papel del profesor

Es un papel fundamental. Tenemos que ser referente y predicar con el ejemplo. Podemos aplicar numerosas técnicas, pero al final se resume en el querer. Querer que nuestros alumnos se motiven, se lo pasen bien, aprendan, que le encentren sentido a lo que hacen, ayudarlos en su camino. Muchas veces es trabajo y voluntad.

Debemos adaptar los objetivos, muchas veces muy generales y que nos vienen en la ley, en la programación, etc. Debemos marcar objetivos a corto plazo y medio plazo que supongan un desafío constante.

Debemos proporcionar soluciones y enseñar a estudiar. Debemos aportar nuestra experiencia en mejorar y trabajar para ello.

Los profesores aprendemos todos los días de nuestros alumnos.

Debemos conocer a nuestro alumnado, su estado de ánimo, su familia, la realidad que les rodea, aficiones y sus etapas evolutivas. Debemos saber si estamos en la etapa de ver/conocer mucho repertorio. En la etapa de “permitir” algunos fallos o en etapa de hacer los pasajes claros, de tener madurez interpretativa, etc.

Bajo mi experiencia puedo a portar varios principios que me han dado buen resultado:

  1. Variedad: en el repertorio, en la música que se toca. Así aprenden distintas cosas y se presentan nuevos desafíos. No debemos caer en la monotonía.
  2. Equilibrio entre técnica-repertorio: esto viene más con la práctica instrumental. Incidir solamente en una de estas prácticas es contraproducente. En el equilibrio de ambas está el éxito.
  3. Tocar acompañado: la música está para hacerla y disfrutarla en conjunto. Lógicamente, una gran parte de ella es trabajo individual, pero debemos promulgar que sea puesta en común. Esto es sencillo, ya que puede ser tocar con un play-along, tocar en banda, tocar en un grupo, etc.
  4. Tocar en público: parte fundamental y súper necesaria. Tanto esfuerzo, tanto trabajo y después sólo hacemos ¿una o dos audiciones o conciertos al año? Necesitamos mejorar de lo que nos digan los demás, necesitamos quitarnos el miedo escénico, necesitamos ese aplauso, ese elogio para encontrar recompensa al esfuerzo. Necesitamos expresarnos en el escenario.
  5. Escuchar música o ver concierto motiva: en el terreno personal, cuando escucho música, la veo en directo o en vídeo me dan ganas de tocar. Seguro, que a nuestros alumnos les pasa igual. ¡Que prueben!

En general, esta es mi visión de cómo podemos encontrar la motivación en el estudio musical, que no es otra si no que encontrar el sentido y ponerle esfuerzo a lo que hacemos. Si os ocurre algo más, decídmelo.

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